Historia 29/12/2008 12:28:02
El Castillo de los Mendoza, una gran fortaleza y un palacio en Manzanares El Real
Si hay alguna lista en España de los castillos medievales, el de Manzanares El Real es uno de los de mayor valor histórico. De hecho, es el mejor conservado de la Comunidad de Madrid y ya se ha convertido en un auténtico emblema para ésta y en un ejemplo más de que Madrid no es sólo Madrid capital.

El castillo fue erigido sobre una antigua ermita románico-mudéjar a finales del siglo XV. Para su construcción se usaron algunos restos del Castillo Viejo. La historia de este viejo castillo, padre del actual, cuenta que, en 1383, el rey Juan I donó a Pedro González de Mendoza las tierras que conformaban El Real de Manzanares. Fuentes históricas dicen que fue precisamente su hijo Diego Hurtado de Mendoza quien mandó construir el Castillo Viejo. Desde entonces y hasta 1470 éste sería la residencia de los Mendoza. Hoy sólo quedan las ruinas de su planta.



El que actualmente se conserva como Castillo de los Mendoza de Manzanares es del siglo XV. El que primero soñó con él fue Íñigo López de Mendoza, primer Marqués de Santillana, pero el que realmente comenzó a construirlo fue su hijo Diego Hurtado de Mendoza, primer Duque del Infantado. Éste construyó el cuerpo principal y las cuatro torres y, finalmente, su hijo Íñigo López de Mendoza concluyó las obras de la fortaleza.



Inicialmente, el Castillo de Manzanares fue concebido como recinto militar, pero pronto se convirtió en residencia familiar de los Mendoza. No es de extrañar, pues su privilegiada localización entre las aguas del Embalse de Santillana y las alturas rocosas de La Pedriza lo hacen un lugar con vistas de un valor incalculable.



El edificio, mitad castillo, mitad palacio, es de estilo gótico tardío y se diferencia del resto de castillos precisamente en lo dicho anteriormente: al no ser usado como fortaleza militar a pesar de su concepción inicial, tiene un aspecto general de fortaleza pero con retoques artísticos en cada uno de sus rincones. En cuanto a las características del edificio, presenta una planta cuadrangular y consta de un patio central porticado y dos galerías sobre columnas octogonales, con torres en los ángulos, tres cubos cilíndricos y un torreón cuadrado, conocido como Torre del Homenaje.



En la actualidad, del castillo original se conservan el exterior y parte de los elementos estructurales del interior. El resto fue reconstruido por la Comunidad de Madrid en los años 70 del siglo XX. Por ello, el interior del Castillo tiene un equipamiento moderno ya que sus salones cumplen diversas funciones culturales. Apenas hay ya objetos originales de los Mendoza pues con su declive finalizó la historia del castillo como residencia señorial y, al abandonarse, la fortaleza quedó deteriorada.



Además de por su espectacular belleza y su significado como Monumento Histórico Nacional, el Castillo de Manzanares El Real ha pasado a la historia como sede en la que se firmó el Estatuto de Autonomía de la Comunidad de Madrid.



Este bellísimo conjunto de grandes ventanales de arcos de mediopunto consta de patio rectangular y dos galerías sobre columnas octogonales. El edificio del castillo tiene cuatro torres en sus vértices, adornadas con unas bolas del más puro estilo isabelino. Sobre el adarve meridional la galería es de traza flamígera sobre antepechos decorados a base de punta de diamante.



Todo el castillo está circundado por una barbacana cuyas saeteras llevan esculpidas en bajo relieve la cruz del Santo Sepulcro de Jerusalén, por el título que gozó Don Pedro González de Mendoza.



El castillo consta de un patio porticado, de un sótano y de seis plantas: planta baja, entreplanta primera, planta principal, entreplanta segunda, galería alta y galería de cubiertas. La galería gótica del primer piso está considerada como la más bella de la geografía nacional. Su construcción fue iniciada por el primer Duque del Infantado y finalizada por su hijo, Iñigo López de Mendoza, participando Juan Guas de su construcción.



Además, alberga un museo de los castillos españoles y es sede de una colección de tapices.Consta también de un patio porticado, de un sótano y seis plantas más. La galería gótica del primer piso está considerada como la más bella de la geografía nacional. En el resto del castillo hay diferentes dependencias que antes eran las habitaciones del Marqués y que ahora se han convertido en una biblioteca, una sala de exposiciones, una sala de congresos, así como un museo de los castillos españoles.



Desde el castillo se tienen unas vistas inmejorables del Embalse de Santillana, de la Sierra de Guadarrama y de Manzanares El Real.





Manzanares El Real



Manzanares El Real, a 50 kilómetros de Madrid, está situado en el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares y presenta una magnífica riqueza natural y cultural. Naturalmente, en su término municipal se encuentra La Pedriza –rocas de granito pulidas por la erosión-, así como cientos de especies animales y vegetales. Culturalmente, Manzanares El Real muestra ejemplos tan relevantes como el Castillo de los Mendoza.



El origen del nombre de Manzanares El Real tiene distintas interpretaciones. Éstas van desde la abundancia de manzanos en la zona hasta la del origen árabe de sus términos “Maza” (parador, mansión, palacio) y “Nares”, que es el río y que daría lugar a la significación de “Río palaciego”.



Topónimos aparte, si hay algo de lo que Manzanares El Real puede presumir es de antigüedad histórica. El primer Hombre que habitó Manzanares vivió en la Prehistoria. Los restos arqueológicos encontrados en la localidad son un fiel testigo de ello. En el año 1987 un niño halló durante una excursión unas pinturas rupestres, en la zona de Los Aljibes de La Pedriza, con figuras antropomorfas de color ocre parduzco-rojizo, pertenecientes a la Edad del Bronce final(1400 a 1200 a. C.). Asimismo, se han encontrado restos de cerámica y de industria lítica pertenecientes al Neolítico y la Edad del Bronce. Otros pobladores de Manzanares El Real fueron los druidas, quienes habitaron la zona hacia el año 1.000 a. C. Esto se presupone gracias a las reminiscencias que han quedado de sus ritos –una fiesta religiosa de la localidad llamada la de la Virgen de Peña Sacra- y al lugar de la roca de la Peña Sacra, en el cual se hacían sacrificios.



Los romanos fueron los siguientes pobladores de la región y, en los años de la conquista de Roma, entablaron guerras contra los invasores, quedando un asentamiento romano en Manzanares, vestigio de aquella civilización. Después vinieron los periodos visigodo y de conquista árabe de los que no quedan muchos vestigios.



El pueblo en sí nació en 1248, tiempo en que muchos madrileños durante la Reconquista fueron a la toma de Sevilla y pastores segovianos repoblaron Manzanares, tal y como se desprende del testimonio que consta en una misiva expedida por Fernando III. Manzanares era el centro de una gran comarca repleta de bosques y pastos. Desde entonces, la pugna por esta región entre segovianos y madrileños fue constante. Alfonso X El Sabio fue el encargado de solucionar el problema, o al menos de intentarlo. Durante su reinado decidió tomar Manzanares El Real como cabeza Real para lo que sería un proyecto: El Real de Manzanares, formado por la cabeza Real al frente y 17 poblados más. Pero la idea no supuso la solución total ya que posteriormente esta zona siguió sufriendo una etapa de indecisión en cuanto a la posesión de las tierras, pasando de manos madrileñas a segovianas y viceversa. Finalmente, Juan I cedió el territorio a Pedro González de Mendoza en el año 1383. Y, precisamente con la saga de los Mendoza, es cuando el Real de Manzanares vivió su máximo esplendor, durante los siglos XV y XVI.



Desde finales del siglo XV, Manzanares tuvo su etapa dorada en lo concerniente a la construcción de edificios significativos para el pueblo: la Iglesia, la Ermita, el Castillo de los Mendoza... A pesar de esto, la unión del territorio con la familia Mendoza no otorgó tranquilidad a El Real de Manzanares, ya que la muerte de Diego Hurtado de Mendoza, hijo de Pedro, estableció un conflicto sucesorio entre sus descendientes. Éste se resolvió cuando su esposa murió y las tierras se entregaron a Íñigo López de Mendoza, Marques de Santillana.



En el siglo XVI se construyeron muchos de los edificios importantes de Manzanares El Real, como son la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de las Nieves, el Ayuntamiento y las ermitas de Nuestra Señora de la Soledad y de Nuestra Señora de la Peña Sacra... Pero, aunque la grandiosidad de la localidad en cuanto a edificios fue creciendo, lo cierto es que su importancia como población fue decayendo progresivamente durante los siglos posteriores, XVI, XVII y XVIII. Esto fue debido a que la mayoría de los pueblos que formaban El Real de Manzanares se disgregaron e independizaron de la unión y el Real fue perdiendo importancia como entidad. Asimismo, el hecho de que los Mendoza se asentaran definitivamente en Guadalajara y relegaran el Castillo de Manzanares fue también motivo de la postergación de la villa.



Así, el siglo XVII es un periodo de total decadencia para la villa. Esto quedó patente en la pérdida de población entre 1517 -había 250 vecinos- y 1594, la cifra era de 189 habitantes. En el siglo XVIII, el Catastro de la Ensenada mostraba a Manzanares como una villa de apenas 40 vecinos. La forma de vida no había variado y estaba basada en la agricultura, completada con una mediana ganadería. Asimismo, había tres molinos que surtían de harina la región.



Al comenzar el siglo XIX, Manzanares se encontraba incluido en la provincia de Madrid y la población continuaba decreciendo. No fue hasta final de siglo cuando ésta comenzó a recuperarse. La villa continuaba dedicándose a las labores agrícolas, pero, con el paso de la Era Moderna a la Contemporánea llegaron las primeras industrias que llevaron un cierto atisbo de recuperación. La más importante fue una fábrica de papel continuo, que además fue la primera de España.



Durante la primera mitad del siglo XX, Manzanares presentó un ligero crecimiento demográfico, que se acentuó a partir de la década de los 60. Así, el número de habitantes en 1960 era de 829, pasando a 1.137 en 1970 y a 1.475 en 1980. Esto fue debido a que a partir de los primeros años del siglo XX comenzaron a surgir las primeras viviendas de fin de semana, habitadas por gente de Madrid que buscaba la tranquilidad del lugar. Desde entonces, la forma de vida de la gente del pueblo cambió radicalmente y toda su actividad pasó a orientarse hacia el sector servicios y, más concretamente, al desarrollo y fomento del turismo. Quedaron atrás los tiempos de crisis y hoy Manzanares El Real es uno de los lugares más visitados y con más encanto de la Sierra de Guadarrama.

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