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11/08/2020

Cultura

 

Marisol, musa eterna del pintor Antonio Montiel, Goya de Honor 2020

25-01-2020
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Cultura Cultura Marisol, musa eterna del pintor Antonio Montiel, Goya de Honor 2020
Marisol tenía 16 años cuando Antonio Montiel nacía en Antequera un 30 de agosto de 1964. Nadie podía imaginar que, tres años después, ese niño quedaría embelesado al ver a la actriz en la portada de una revista.

Sus ojos, reflejo de un alma melancólica, llamaron poderosamente la atención del artista, que la dibujaba, una y otra vez, hasta llegar a aprender todos sus rasgos de memoria.
Marisol se convirtió en una obsesión para el pintor.

Con motivo de la entrega del Goya de Honor 2020 a Marisol por la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España , hemos querido conocer a fondo qué supuso la figura de Marisol en la vida del reconocido pintor malagueño.

El rostro de aquella joven mujer me pareció bellísimo.

Lo lógico, a esa edad, es que le llamara la atención esa niña rubia de cara angelical, alegre y pizpireta que enamoró al mundo con su dulzura en la película «Un rayo de luz», cuyo estreno tuvo lugar en 1960, y que la convirtió en una estrella.

Pero no, la portada de la revista que su padre llevó a casa, junto con otras muchas más, mostraba un hermoso rostro de una chica de unos veinte años, de ojos azules, algo ojeriza y con ciertas notas de melancolía y dramatismo en su mirada. Aún no se había casado con Carlos Goyanes, hijo de su descubridor.

Antoñito, como le llamaba su abuelo materno, Fernando, dibujaba una y otra vez ese rostro y, tras insistir en innumerables ocasiones, su madre le contó a quién pertenecía.
«El Goya de Honor a Marisol llega tarde, aunque a tiempo«.

En opinión del pintor, este reconocimiento a la actriz y cantante debería haberse hecho mucho antes.

Y es que Marisol, con solo once años, se convirtió en toda una institución española en los años sesenta y setenta del siglo XX.

Con un físico internacional, una fotogenia extraordinaria, su forma de mirar y su actitud, Marisol podría haber tenido una gran proyección internacional.

A Marisol llegaron a llamarla «la Brigitte Bardot española».

Pero en 1985, Pepa Flores decide retirarse de la vida pública para siempre. Por entonces, Antonio Montiel ya era un hombre de veintiún años que conocía personalmente a su musa eterna.

Marisol vivió una vida de adultos siendo muy niña.
Antonio Montiel

Lo hizo en su Málaga natal, tan añorada desde que tuviese que abandonarla, para vivir en Madrid con la familia Goyanes.

Frente al mar azul, como su mirada, en el malagueño Paseo Marítimo Pablo Ruiz Picasso, inició la vida que siempre había soñado.

Según le confeso, su retirada se debía a que no tenía vocación de actriz.
La Marisol inalcanzable.

Con catorce años, Antonio Montiel se escapa de su casa con la firme intención de conocer a su musa. Dejó una nota encima del televisor para no preocupar a sus padres. «No volveré hasta que conozca a Marisol en persona».

Y fue toda una aventura ir de Málaga a Altea pero, sobre todo, conseguir que Marisol le recibiera. Allí vivía con Antonio Gades, padre de sus tres hijas, María, Tamara y Celia.

Gades supuso para Marisol un revulsivo en su vida y produjo un gran cambio en ella. Otra ideología y otros conceptos vitales le hicieron plantearse su retirada.

Antonio Montiel alcanzó, por fin, el mayor deseo de su vida en aquellos años, pese a las dificultades que se le presentaron. «La Pepa», como él la llama cariñosamente y con gran admiración, no se lo puso fácil.

Al poco tiempo de llegar Pepa Flores a Málaga, el pintor decide trasladarse a Madrid. Sabía que debía asumir ese riesgo, dejar su querida tierra bañada por el Mediterraneo, para seguir avanzando en su carrera artística.

Mientras tanto, la amistad con su musa iba creciendo y le posó en numerosas ocasiones.

«Si hubiesen o existieran otras vidas, seguramente hemos tenido que ver algo muy importante».
Dedicatoria de Pepa Flores a Antonio Montiel.

Antonio Montiel ha pintado más de cincuenta retratos de su musa, Marisol.

Con ella y por ella se inició en la aventura del arte y el retrato y la conoce tanto que, hasta la propia Pepa Flores, ha confesado conocerla más que ella misma.
Antonio Montiel y Pepa Flores en el trascurso de una cena.

Ha sido una mujer muy importante para mí y, a nivel platónico, mi gran amor, mi musa, mi inspiradora.
Antonio Montiel

Exposición «Homenaje a una musa» con motivo del 50 cumpleaños de Pepa Flores.

En 1998, Antonio Montiel decide organizar una exposición dedicada a su musa, coincidiendo con su cincuenta cumpleaños.

Por entonces, ya era un reconocidísimo pintor, especializado en el retrato, que la crítica lo definía como «El pintor que plasma el alma«.

Diecisiete retratos, entre los que se encuentra el realizado por el pintor para el cartel de la XX Exaltación de la Mantilla, serían expuestos en la Galería Fenix de Málaga. Además, un busto de Pepa Flores, obra del gran imaginero Luis Álvarez Duarte y cedido por la actriz, y otras piezas que reunió junto al coleccionista Isidro Martín.
marisol retrato antonio montiel

Y Pepa Flores, a pesar de estar retirada de la vida pública, asistió a ella, donde declaró:

Me siento malagueña hasta las trancas. Aquí es donde quiero vivir y donde quiero morir.
Pepa Flores

Esta noche será inolvidable para él. Antonio Montiel disfrutará de la Gala de entrega de los Premios Goya. El lugar, su querida Málaga y la gran protagonista, sin duda, Marisol, su musa eterna.

Escrito por: María Teresa Álvarez Palomo
Fotos: Web de Antonio Montiel
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